Los drones submarinos han sido usados desde los años 90 tanto en el sector militar como, por ejemplo, para el seguimiento de ballenas, monitorización de corrientes oceánicas o la observación de volcanes submarinos.

El estudio del fondo oceánico es tan importante como la exploración espacial, pero el desarrollo de esta tecnología tiene también una gran importancia en otros ámbitos como la seguridad. Prueba de ello, fueron las duras tareas de localización realizadas con los drones sumergibles, Bluefin 21, en la búsqueda de señal de la caja de negra del vuelo accidentado MH370 de Malaysia Airlines, con 239 personas a bordo, después de que los esfuerzos hechos por aire y mar no hubieran dado resultado alguno.

Bluefin-21 Autonomous Underwater Vehicle (AUV) 

Actualmente, Estados Unidos está dedicando esfuerzos en desarrollar los vehículos submarinos no tripulados de nueva generación. Aquellos que sean capaces de operar a grandes profundidades. El modelo NRL’s Flying Sea Glider, una actualización del Flimmer UAV, es una combinacion de UUV y UAV de 30 kg con capacidad para volar cientos de kilómetros hasta poder sumergirse en el agua y cumplir sus funciones de submarino. De igual modo, la compañía Boeing lleva dos años trabajando una patente para un vehículo con capacidad de volar y viajar en el agua, que incide en mitigar tanto las dificultades de un UAV para soportar la presión del agua al salir a la superficie como la corrosión ejercida en partes de la máquina debido al ambiente salino.

NRL’s Flying Sea Glider

La idea de que un grupo de drones puedan ser enviados con la mayor rapidez posible a un área determinada para encontrar un avión accidentado, vigilar vertidos de petroleo, encontrar minas u obstáculos submarinos, hizo emerger aproximadamente hace un año tecnologías como Cracuns, uno de los avances recientes mas relevantes después de pasar un test para evaluar la corrosión de los materiales del dron en agua marina y permanecer operativo bajo agua de forma ininterrumpida.

Cracun UAV 

Para solventar las complicaciones, los desarrolladores sellaron la mayoría de partes, como el motor, con recubrimientos lo suficientemente resistentes para mantenerse dos meses en activo.

El acuerdo hecho público hace tres meses entre Boeing y Huntington Ingalls, dentro del marco del programa que se conoce como Navy’s Advanced Undersea Prototyping program, promueve una colaboración con la marina de los Estados Unidos en torno a la innovación de los vehículos extra-largos submarinos controlados de forma remota. Echo Voyager es un drone submarino de 50 toneladas y 15 metros de largo que actualmente continua en desarrollo en las aguas del Pacífico frente a la costa de California, siendo algunos de sus objetivos permanecer más de 6 meses operativo bajo el agua y elevar su capacidad de sumergibilidad.

Echo Voyager – The Boeing Company